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5/10/09

OTOÑO (Del final al inicio)

Hace 10 años, en 1999, comencé a estudiar la carrera de periodismo. Tal como a mucha gente que he conocido, el estar en la universidad me "abrió" la mente a nuevas posibilidades, más formas de pensar, más formas de expresarme, otras formas de ver y entender (o al menos intentarlo) mi entorno. Me impulsó a ir más allá de los límites mentales que me rodeaban.

Desde mucho antes yo solía escribir en lo que me encontrara, servilletas, agendas, tarjetitas, lo que fuera, escribía mi sentir, escribía pensamientos dedicados, vaya, lo que básicamente todos hacemos.

El caso es en octubre del 99 escribí lo que sería, si bien no un trabajo brillante, sí lo más importante, o al menos para mí si lo es, un breve ensayo sobre las principales emociones que componen al ser humano, todo esto metaforizado en las hojas de un árbol.

Para fines prácticos, separé cada parte del escrito en post mismos que se leen tal cual van apareciendo, osea, tú nada más ve hacia abajo.

Espero que disfrutes esta lectura, este año se cumplen 10 desde que lo escribí. Y tal como lo menciono anteriormente, si bien no es el escrito más brillante que tengo, sí es el más importante para mí

OTOÑO - I

Llegó el otoño...

De un frondoso árbol ha caído la primera hoja, recuerdo que hace tan sólo tres minutos, la misma hoja seguía prendida de una frágil rama, de repente, sin motivo alguno, se separó de aquella débil extensión del tronco en la cual se sentía tan segura; estando allá arriba era imposible que los pies de algún niño la pisaran, estando arriba parecía tan tranquila, ¿Cómo sé yo eso?, porque la he observado desde su nacimiento hasta ahora; observé su caída, era lenta, insegura, planeaba en el aire como si tratase de evitar la llegada al suelo. Miraba la rama con angustia, después volteaba hacia el suelo de manera temblorosa...

Es irónico que ésta haya sido la primera hoja en atreverse a dejar el árbol, decidida a enfrentarse a un mundo desconocido para sus ojos; es irónico, sin embargo, es natural, es una acción que se presenta segundo a segundo, que vemos pero no observamos, o tal vez sí observamos pero no nos sorprende...

¿Cómo es que hemos perdido la capacidad de sorprendernos? Trato de analizar esta pregunta y relacionarla con esta escrito, sin embargo, sólo he logrado confundir mis ideas, de manera que no seré yo quien responda a esta pregunta ahora, pero tampoco hay que olvidarla.


La hoja, finalmente, toca el suelo, mira con cierta expectación todo su entorno, duda de su futuro, ya caída no hay marcha atrás. ¿Qué sigue ahora? no lo sé, la hoja espera, incierta el siguiente segundo de cada instante...

OTOÑO - II

Una segunda hoja se ha desprendido del árbol, tiene un llamativo color similar al del fuego.

Esta hoja, al caer, fue explorando nuevos caminos, de manera atrevida, de manera impulsiva, nunca pensó dos veces sus decisiones, simplemente las tomaba.

No existen límites para ella, todo el tiempo, todo el espacio, todo el todo se convierten en una caja que pretende ser la jaula de esta hoja, pero aunque la celda estuviese hecha de amalgamas de oro y metales místicos con un candado de fuertes e inquebrantables rocas, más inquebrantable y fuerte es la voluntad de esta hoja.

La hoja congenia de manera sublime con el aire, sólo actúan, no se preocupan por las consecuencias. Es realmente hermosa la convivencia, la actitud, la hoja misma.

Va cayendo la hoja, pasa junto a todas las que siguen resguardadas en el árbol, es tan intensa su flama que ha logrado marcar todo el camino, todo el sendero; deja un aroma cálido proveniente de la estela de fuego, misma estela seductora, irresistible, peligrosa.

Toda mi atención se ha centrado en el descenso de esta belleza y desearía que nunca dejara de caer; el momento, el inevitable momento en que la hoja se pose sobre el suelo, gran parte de la esencia del árbol se habrá consumido, lo cual me lleva a reflexionar, ¿por qué fue esta hoja en especial la segunda en abandonar la rama, si por lo mismo que ésta representa, debió ser la última? y encuentro que la razón de esto es la enseñanza obsequiada del árbol hacia mí, en la cual debo observar y aprender que aquella gran flama siempre habré de mantener encendida.

OTOÑO - III

Desvío mi atención a una tercer hoja que está por caer...

Esta hoja tiene un color pálido y frío, el sólo verla me trae recuerdos, me ocasiona nostalgia, me exprime una lágrima y apaga mi sonrisa.

La hoja cae con lentitud, algunos momentos tanta que pareciera no moverse del espacio que ocupa.

Esta hoja está tan seca, es tan frágil y bastaría con un pequeño toque de Eolo para finalizar con su existencia. Es larga, es delgada, es el retrato de todo pasado borroso a causa de la lluvia. En su interior encontraría dolor y penas, sin embargo, se encierra tanto que difícilmente logro ver su exterior.

Definitivamente no le preocupa su caída, no le preocupa su vulnerabilidad, tampoco la cercanía del suelo y mucho menos su presencia en este mundo.

Supongo que el contemplar esta hoja por tanto tiempo, ocasionó que la sombra de su esencia se impregnara en mi interior, y es esa sombra la razón por la cual me siento obligado a finalizar este análisis, esta introspección.

Lo último que puedo mencionar es: La hoja finalmente llegó a su destino y sigue tan seca y fría...

OTOÑO - IV

No me explico que me lleva a voltear para ver esta cuarta hoja...

La hoja está cayendo sin saber por qué; siente que ya estuvo en el suelo, sin embargo se sabe en el aire por primera vez.

Una frase la acompaña a lo largo de su descenso: “Soy, mas no fui y no hay seguridad de que seré”, es esta combinación de palabras la representación de esta hoja, es esta idea su tormento necesario.

No tiene nada que expresar, pero tiene la sabiduría de cualquier dios; todo se revuelve en su interior, lo que entra azul y amarillo, sale verde en diferentes tonalidades. Siempre está tratando de escapar del tiempo con la finalidad de entenderse a sí misma; Cronos siempre la alcanza para incrementarle su esencia.

La hoja perdió la noción del espacio, no sabe si está cayendo o regresando a su rama; perdió noción del tiempo, no comprende en su totalidad el momento de su caída; perdió noción de sí misma, no entiende si cayó a causa de su búsqueda de respuestas, o a causa de su caída comienza a buscar respuestas.

Durante todo su trayecto va dando vueltas, cada vez más rápido, cada vez más vueltas, cada vez más amorfas, cada vez más organizadas, cada vez más...

Ha caído al suelo y aún se pregunta qué ha sucedido con su rama.

OTOÑO - V

La quinta hoja que inicia su descenso, es aquella que me hipnotizará...

Su caída es delicada y elegante, de olor sublime y templado, suave es su textura, hermosa es su figura. Cuando cae lo hace danzando de manera exótica, acaricia el aire de manera sutil. Produce un bello susurro constante mientras pasa por entre las ramas, tranquilizante.

Mística y enigmática, así es esta hoja; me atrapa para después envolverme y finalmente me induce en un trance delicioso. Durante su caída, acaricia mis ojos; podría contemplara durante minutos, horas o vidas eternas y el sólo hecho de saber que existe me llena tanto...

Me encantaría extender mi brazo para de esa manera tocar su belleza, pero siento que de actuar en esa manera, la hoja podría perder toda su magia. Ahora es cuando me percato de cuan embriagante es, tanto, que mi mente se ha unido a su danzar.

Hay tanto que mencionar acerca de esta hoja, existen tan pocas palabras para hacerlo de manera acertada, o al menos del modo concebido a partir de mi vista, oídos y demás sentidos.

Con tanta gracia y elegancia -mismas que la han caracterizado durante todo el trayecto-, la hoja, posiblemente la más bella y exótica, ha tocado el suelo, sin esto significar que perdió su naturaleza...

OTOÑO - VI

En forma sistemática, dirijo nuevamente mi mirada a las ramas del árbol para observar la sexta hoja que deberá iniciar su descenso.

De color totalmente uniforme y figura completamente simétrica, no perdona imperfecciones. Al caer lo hace de manera firme y segura, analiza cada centímetro del espacio, del camino a seguir; obedece leyes, tiene métodos. En sí, existe un pleno conocimiento de su situación, sabe a donde habrá de llegar y entiende que camino deberá seguir.

Al llegar al suelo comprende la composición de éste y cae en cuenta de que un nuevo ciclo habrá de comenzar a partir del final de éste...

OTOÑO - VII

Es éste el momento en que la séptima hoja ha iniciado su descenso...

Es ciertamente difícil describir su forma, parece tener un poco de todas las demás, pero no por cualidad natural, sino por esencia. En su caída observo una mediocre imitación de impulsividad, una lentitud mal lograda; lo que podría ser una danza exótica-mística, es tan sólo una combinación de burdos movimientos, en fin, quiere tomar la belleza de sus antecesoras sin darse cuenta de que al llenarse de atributos que no le son propios, habrá terminado por opacar su gran beldad interna, su hermosura innata.

Su gran error fue, es y será el creer que en algún momento podrá ser otra hoja.

El mismo peso de sus máscaras le obligan a caer con mayor velocidad y es éste el motivo que le impide el disfrutar la belleza del trayecto...

En una última oportunidad por recuperar su individualidad, el viento la transladó a un bello riachuelo donde ninguna otra pudo llegar, aún así, añora estar en el suelo y ser como las demás...

OTOÑO - VIII

Está cayendo la octava hoja...

Tiene completa armonía tanto en color como en forma. Su hermosura radica en su dadivosidad y en su naturaleza recíproca.

Algo que encuentro importante de mencionar es que la hoja se encontraba en la rama más profunda y escondida del árbol y en cierto momento se desprendió para emerger de éste con gran dejo de gloriosidad.

El sólo ver el delicado modo que tiene esta hoja de realizar su inevitable descenso ha formado en mi rostro una sonrisa y llena los espacios que alguna vez estuvieran vacíos con inmensa tranquilidad y armonía.

Es una hoja extremadamente fuerte, nada le ha podido impedir el hecho de que siga su camino, ni el aire, ni las otras hojas, ni nada. Para ella no existe el tiempo, por lo tanto no existen las prisas, está llena, entre otras cualidades, de paciencia, tolerancia y esperanza. Gusta de aprender de las demás para así poder aportarles.

La hoja se presentó ante mis ojos, en algún momento de su caída tocó mi hombro. Ahora que ha llegado a su destino, sólo sé que esta hoja, irradiante de belleza y comprensión, dejó impregnada su esencia en mi interior, misma que para conservar deberé mantener en movimiento.

Lo último que debo mencionar antes de alzar mis ojos hacia las ramas de nuevo es, la mejor cualidad de esta hoja es que es por el puro gusto de ser.

OTOÑO - IX

Levanto la mirada por novena ocasión para observar que del frondoso árbol (del que sólo he puesto atención a 8 hojas, ahora 9, de las cientos que han ido caído), queda pendiendo de una rama la última hoja.

Es la hoja más horrible que de este árbol puede caer, por su amorfismo extremo y sus colores obscuros y sin vida, es que la hoja provoca en mí sensaciones de repugnancia, ira y nauseas.

Por fin se desprendió de la rama de manera sumamente violenta, va cayendo con movimientos altamente desorganizados y bruscos, golpeando a las demás hojas que se atraviesan en su camino; con sus contornos filosos las trata de cortar, de destruir.

Es ahora cuando reflexiono qué me asusta en realidad de esta hoja, y llego a la conclusión de que me asusta porque ya la he conocido, de lo contrario no estaría escribiendo de ella.

Algo contradictorio en esta hoja es que no disfruta ser lo que es , sin embargo, no está dispuesta a desaparecer, sólo se esconde durante pequeños lapsos.

Está exageradamente seca, aún así, no hay viento que pueda destruirla...

Al pasar frente a mis ojos, en los últimos segundos de su descenso, me regala un inmenso malestar, el cual, guardaré junto a los anteriores regalos.

Cuando finalmente cae al suelo, siento deseos de acabar con su existencia, pero me detengo cuando comprendo que de destruirla, sólo confirmaría su esencia.

OTOÑO - Acerca de las Ramas

De lo que hace algunos meses veía yo como un frondoso árbol, queda ahora un trozo de madera.

Estando a punto de retirarme, descubrí la importancia de las ramas, misma que es definida por la palabra “equilibrio”, ya que éstas sostenían y resguardaban las hojas mencionadas con anterioridad; estaban cuidadosamente distribuidas para que cada una pudiera resaltar su belleza y su fealdad, para así proyectarse según la esencia indicaba.

La organización era extraña, sin embargo lógica; la hermosura se complementaba con lo grotesco, la alegría con lo apático, sólo de esa manera pudo lograrse la armonía que irradiaba el árbol. Después de todo, su esencia está formada a base de cambios y así logra su crecimiento.

Ahora que las ramas están desnudas, ellas y el árbol mismo han perdido todo sentido. Dejaron de ser...

OTOÑO - DEL FINAL AL INICIO... (A modo de epílogo)

La firme mano de Eolo aparece para recoger todas las hojas y transladarlas a otro terreno donde descubrirán que el momento de iniciar otro ciclo ha llegado.

Los recuerdos me transladan a algunos meses atrás, cuando del árbol, tuve la oportunidad de ver su crecimiento. Tan sólo veía las hojas en el suelo, justamente donde había un pequeño tronco, indagué en sus raíces y tres de ellas fueron las que llamaron mi atención.

La primera de ellas, llena de temor, obscuridad e incertidumbre, temblando a causa de su conocimiento, a razón de saberlo inevitable.

La segunda es quien mantiene la paz, la esperanza y confianza. Le da al árbol la fuerza necesaria para seguir erguido con cierta sensación de bienestar.

La tercera es una constante interrogación, todo el tiempo buscando el entendimiento de su entorno y de su interior. Siempre indagando, creando dudas a partir de soluciones, siempre encontrando respuestas, conociendo...

Las tres juntas son quienes dieron belleza al árbol y es en este momento cuando con una sonrisa reflexiono sobre lo afortunado que fui al empezar a comprender el desarrollo de esta árbol, y más alegría siento de saber que más árboles habrá, con los que pueda incrementar mi sabiduría...

Es así como termino en el inicio de este breve análisis...

Diiiicen que les interesa lo que escribo